Deja Sólo tus Huellas en la Naturaleza

Deja Sólo tus Huellas en la Naturaleza

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“Por favor, no saque más que fotos; no deje más que huellas”. Foto de Samuel Santiago vía Flickr.

Lo mejor de nuestra actividad física preferida es que la podemos hacer al aire libre, pero esa libertad viene con una gran responsabilidad: la de dejar el lugar igual o mejor que como lo encontramos. “Saca sólo fotos, deja sólo huellas, mata sólo tiempo”.

Nuestras actividades humanas tienen un impacto sobre el medio que nos rodea, querámoslo o no. Sin embargo, la extensión de ese impacto depende de nosotros, de dejar una huella lo menos visible que se pueda en los lugares que visitamos.

Filosofía “No Deje Rastro” (NDR)

nuevo-logo-lnt-jpgHay muchas formas y técnicas de disminuir el impacto que ejercemos sobre el medio ambiente. Al respecto, la Escuela Nacional de Liderazgo al Aire Libre (NOLS, sigla en inglés) desarrolló el concepto de “No Deje Rastro” (NDR o LNT, de “Leave No Trace”, en inglés), que agrupa una serie de principios de forma sistematizada, para facilitar su aplicación, enseñanza y aprendizaje. Por medio de la disminución de dichos impactos, además de proteger el medio que nos rodea, se asegura una positiva experiencia recreativa a los visitantes de las áreas silvestres.

El programa No Deje Rastro fue desarrollado sobre la base de estudios científicos y recomienda técnicas simples y fáciles de aplicar, para ayudar a los visitantes de las áreas silvestres protegidas (ASP) a tomar decisiones adecuadas sobre sus propias acciones. Los principios NDR deben servir para desarrollar una conciencia y criterio; no constituyen prohibiciones ni reglamentos; la idea no es evitar comportamientos específicos por la fuerza, sino entregar bases ecológicas generales en un idioma amigable, para que las personas tomen una buena decisión en relación al medioambiente o una situación específica.

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El Yeti toma en consideración los principios de NDR al hacer una fogata de mínimo impacto. Foto de LNT.org.

Historia

En Estados Unidos, durante la década del 60, se produjo un aumento explosivo de la demanda por el uso de las áreas silvestres. Dicho uso principal fue para caminatas, excursiones y campismo. El aumento fue de cerca de 40 millones de visitantes en los 50s a más de 1,1 mil millones el año 99 (sumando cifras de los Servicios Forestal y de Parques Nacionales). Estos aumentos comenzaron a producir impactos que hasta entonces no se conocían. Los primeros en surgir fueron los impactos asociados a senderos y sitios de cámping. Luego vinieron cambios asociados a los hábitats de la fauna silvestre y sus ciclos naturales, al mismo tiempo que se registraban cambios en la vegetación. Desde épocas tempranas se comenzaron a desarrollar programas para educar a los visitantes y a regular el uso de las áreas silvestres.

El gobierno de los EEUU comenzó a desarrollar distintos programas, aunando criterios entre los distintos servicios gubernamentales responsables de las áreas protegidas hasta que, en 1990, el Servicio Forestal realizó una convocatoria, para lo cual se eligió a la famosa escuela NOLS. La escuela tomó el liderazgo en la conducción de este programa, trabajando con científicos, educadores y administradores de las distintas administraciones de áreas silvestres en los Estados Unidos para desarrollar el mensaje, claro, simple y uniforme de “No Deje Rastro” para dicho país.

En Chile, NOLS empezó a ofrecer oportunidades para que guardaparques y administradores participaran en los cursos estándares de la escuela en 1992. Los primeros graduados chilenos detectaron que las técnicas y principios de No Deje Rastro podrían ser un elemento muy positivo en la formación de los guardaparques; es por ello que en 1993 se desarrolla en la Región de Aysén, Chile el primer curso NDR propiamente tal para guardaparques de CONAF (Corporación Nacional Forestal). Así, en los años siguientes, se desarrollan cursos similares en la Región de Aysén, en la V Región, XII y otras. En la actualidad la escuela NOLS tiene convenios nacionales en Chile con CONAF y la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) para educar a su personal en el programa No Deje Rastro.

Los principios

7 son los principios que componen los programas. A continuación, te los iremos contando.

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1. ¡Planifica!

No sólo para minimizar tu impacto, sino también por tu seguridad y comodidad, es importante saber todo lo que puedas acerca del lugar que visitarás. La información útil puede ser: época adecuada del año para visitar, cuidados especiales (como uso de repelente y protector solar), tipos de animales presentes y cómo afrontar un encuentro con ellos, permisos y/o requisitos de entrada (hay países que exigen vacunas), precio de las entradas, aspectos culturales importantes, equipo necesario (este punto es importante verlo con harta anticipación, para tener el tiempo necesario para adquirirlo), cantidad de días para visitar (para poder calcular la comida y otros elementos necesarios, y calcular la basura que se generará) y las técnicas necesarias para recorrer el lugar de forma segura y sin perderse.

2. Arma tu campamento sobre superficies resistentes.

Hay áreas más susceptibles que otras para armar tu carpa; por ejemplo, si armas tu carpa sobre una superficie rocosa o sobre la nieve, no quedarán rastros como si lo hicieras sobre pasto, el que quedará aplastado con la carpa. Entre la gente que sale harto es común el dicho “el mejor sitio de cámping no se hace, se encuentra”, que nos recuerda que no hay que modificar el espacio físico para acomodar nuestras necesidades.

Dentro de este punto, es necesario recordar que no sólo la carpa deja un impacto, sino también nuestras huellas, por lo que debemos considerar (y a veces, evitar) nuestro paso en terrenos vírgenes o susceptibles. En caso de existir un sendero principal aceptado y marcado, manténte en él.

Para ubicar tu campamento, toma en consideración las fuentes de agua dulce y protégelas. No acampes demasiado cerca y preocúpate de no contaminarlas, haciendo tus necesidades a una distancia prudente y de acuerdo a los principios establecidos. ¿No sabes cómo hacer tus necesidades al aire libre? Nahuel, de sólo 5 años, nos enseña a hacerlo. Recuerda llevarte el papel de vuelta.

3. ¡Llévate la basura!

Y, por supuesto, además del papel higiénico, ¡llévate TOOOOOOOOODA tu basura! No es aceptable quemar o enterrar la basura. ¿Te imaginas que todos la enterráramos? ¡Terminaríamos aumentando la altitud de los cerros! ¿Y si la quemáramos? Aparte de contaminar las áreas limpias y silvestres, se podrían generar incendios e, incluso, productos cancerígenos. Y lo que es orgánico, aunque se degrade rápido, sigue siendo basura y no pertenece a los ecosistemas que visitamos. Yo aún no veo un mandarino en la cumbre de nuestros cerros, como para justificar dejar las cáscaras allí.

Hay maneras de disminuir la basura que generamos, como por ejemplo, reembolsar todas las cosas que vamos a llevar. Así, por ejemplo, dejamos las latas y envases de cartón en casa. Para ello, lo más importante es planificar tu menú y los días que estarás lejos.

Para lavar nuestros utensilios de cocina (y a nosotros mismos), toma en consideración hacerlo lejos de las fuentes de agua dulce. Toma el agua que necesites y lava lejos de los arroyos, ríos, lagos y lagunas. Usa detergentes biodegradables (o ningún detergente; la arena es buena para sacar la grasa) y no tires los desperdicios de vuelta a la tierra o al agua. Puedes colar lo que queda dentro de tus ollas y tirar lo que es basura a tu bolsita, con la que te llevarás los desperdicios de vuelta.

Evita fumar. Si no puedes aguantarte, busca lugares libres de riesgo o desarrollados con ese fin. Y llévate las colillas de vuelta.

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Basura en el Lago Chungará. Foto de elpuertolibre.cl.

4. Deja que la fauna salvaje siga siendo salvaje.

Aunque sea por buena intención, cuando alimentamos a los animales silvestres les estamos haciendo un gran daño. Primero, porque se acostumbran a no ir en busca de comida; segundo, porque le enseñan a su descendencia que pueden encontrar comida cerca de humanos, y tercero, porque se terminarán acercando demasiado a los humano y no todos somos igualmente amigables. En nuestro país, hay algunos lugares en que los zorros han mordido (accidentalmente) a personas, por querer darles algo (casi siempre para una buena foto).

Cuidemos el volumen de nuestras conversaciones y nuestra música (si les parece necesario poner música en un área silvestre), para evitar alterar a los dueños de casa. Evitemos llevar a nuestro perritos (en nuestros parques y reservas está prohibido su ingreso), quienes pueden incomodar a los habitantes naturales con sus ladridos o contagiarlos de alguna enfermedad, a través del contacto o sus desechos.

POR SUPUESTO que no debes matar a los animalitos. La cacería está prohibida dentro de nuestras áreas silvestres protegidas (ASP). Si llegas a tener problemas con algún animal silvestre, avisa al guardaparques. En este punto, también es importante haberse informado antes, para saber cómo reaccionar en caso de un encuentro con un animal potencialmente peligroso (como un puma, por ejemplo).

5. ¡Evita las fogatas!

Hoy en día, hay muchas formas de cocinar y mantenerte calentito al aire libre. Hay excelentes cocinillas en el mercado, muchas tienen un precio bastante accesible. Puedes calentar agua y ponerla en tu botella, para tener tu “guatero outdoor”, en caso de tener las manos (o los pies, puedes poner algunas botellas en tu saco) frías.

Pregúntate si es realmente necesario hacer una fogata y preocúpate de saber cómo estará el clima. Cuidado con los días secos y ventosos. Hazlo en lugares preestablecidos para ello, como fogones. Utiliza madera seca y trozos pequeños, de ramas caídas. O utiliza una técnica de fogata de mínimo impacto, como es poner arena sobre una superficie externa (como un saco, por ejemplo) y hacer fuego sobre esa arena (que luego será fácil de disimular).

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Incendio a orillas de un lago.

6. Toma en consideración al vecino.

¿Nunca te ha pasado que estás acampando y en el sitio vecino se instala una numerosa familia, con muchos niños, perros, los abuelos y los tíos… y más encima les gusta el reggaetón a todo volumen? A mí sí y, aunque no tengo nada en contra de dicho estilo musical, no es agradable tener la radio al lado de tu oído a las 7:30 am con un sonido que no se parece en nada al suave trinar matutino de los pajaritos.

Aparte de considerar tu nivel de ruido, ten consideración de los dueños de terrenos vecinos. Preocúpate de pedir permiso si necesitas pasar por su espacio y dejar las tranqueras cerradas, para que no se salgan los animales.

Y en los espacios comunes, mantén el orden y la limpieza. A nadie le gusta entrar a un baño o ducha sucios.

En resumen de este punto: sea educado.

7. No te lleves nada, excepto la basura.

La idea es que, en el futuro, los visitantes puedan tener la misma experiencia que tuviste tú. Este punto es de vital importancia para sitios arqueológicos, que contienen fósiles, herramientas o pinturas ancestrales. Deja todo lo que encuentres; no dañes el medio (no rayes los árboles o rocas), no te lleves flores, semillas, etc.; en resumen, deja el lugar tal como lo encontraste.

Fuentes:

  • http://www.nols.edu/espanol/cursos/ndr/filosofia.shtml
  • https://lnt.org/learn/seven-principles-overview